Un lunes cualquiera
En una videollamada de Zarasa un lunes cualquiera pueden estar conectados alguien desde Punta del Este, alguien desde Toronto, alguien desde Buenos Aires y alguien desde Ciudad de Panamá. Distintos acentos, distintas horas de almuerzo, distinta forma de saludar. Y sin embargo, todos hablando el mismo idioma cuando se trata de cómo se hace un proyecto de Salesforce en Zarasa.
Esto no es casualidad. Es una de las decisiones culturales más importantes que tomamos como empresa: no construir un equipo homogéneo, sino uno diverso, con gente que llegó de distintos lugares, con distintas trayectorias, y hacer que esa diversidad sea una ventaja competitiva y no un obstáculo.
Operar en más de diez países te obliga a escuchar distinto
Hoy trabajamos en México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia, Argentina, Uruguay, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana y Estados Unidos. Eso significa que el mismo proyecto de Salesforce puede tener matices distintos según si el cliente es una empresa de retail en Guatemala o una firma de servicios financieros en Uruguay. La forma de hablar, los tiempos de decisión, hasta el sentido del humor cambian de un país a otro.
Un equipo multicultural no es solamente "gente de distintos países en un organigrama". Es la capacidad de entender esos matices sin necesitar que nadie los explique, porque alguien del equipo ya los vivió. Cuando contratamos, buscamos activamente esa variedad de procedencias, porque sabemos que cada perspectiva distinta suma algo que un equipo homogéneo no puede ver.
Remoto, híbrido y presencial: sin una única receta
No creemos que exista una única forma correcta de trabajar. Por eso en Zarasa conviven esquemas totalmente remotos, híbridos y presenciales.
Lo que sí sostenemos con firmeza son los puntos de encuentro: reuniones mensuales de equipo para no perder el pulso de lo que está pasando, y un encuentro presencial anual donde el objetivo explícito es desconectar y disfrutar en un contexto distendido, no hablar de trabajo. Porque un equipo remoto que nunca se ve las caras termina siendo un grupo de desconocidos que comparten un canal de Slack.
Los roles, y por qué cada uno importa igual
Detrás de cada proyecto de Salesforce hay mucha más gente de la que el cliente ve en las reuniones. Están quienes hacen el diagnóstico estratégico inicial, quienes configuran y desarrollan sobre la plataforma, quienes diseñan la experiencia del usuario final, quienes acompañan la adopción y la capacitación del equipo del cliente, y quienes sostienen el soporte técnico después de la entrega.
En Zarasa evitamos deliberadamente el modelo donde un comercial vende y un tercero desconocido implementa. La persona que diagnostica tu problema es, muchas veces, la misma que después se sienta a configurar la solución. Esa continuidad de personas es también continuidad de conocimiento: nadie tiene que empezar de cero explicando su negocio por segunda vez.
La diversidad como método de trabajo, no como discurso
No hablamos de diversidad e inclusión como una frase para una placa de LinkedIn. La medimos: hacemos encuestas internas y usamos esos datos para saber si las políticas que implementamos (licencias parentales, horarios flexibles, esquemas de media jornada) realmente están funcionando para las personas que las necesitan.
Un equipo que absorbe personas de trayectorias muy distintas, que conecta un país con otro sin perder de vista que del otro lado hay alguien con su propia historia, es un equipo que entiende mejor a sus clientes, que también son personas antes que empresas. Esa es, en el fondo, la apuesta cultural de Zarasa: que la distancia geográfica nunca sea excusa para la distancia humana.
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